"¿Y qué si no aprovechamos todos los orificios? ¿Por qué tenemos que ser acróbatas, malabaristas o querer compartir cavidades frenética y simultáneamente con más de un amante? ¿Será que la pirotecnia sexual mediática nos está empujando a ser lo que no somos y a hacer lo que no nos da placer, so pena de pecar de “estrechas”?"
Así comienza un muy buen artículo del blog blogEros del Pais del 24 de enero de 2012, escrito por una de las Blogger: Anne Ce.
Esta idea la comparto desde que en mi trabajo como sexólogo he ido entendiendo lo equivocado de mi educación machista y sexista, a mi como a toda mi generación se nos educó sexualmente en el silencio, lo sexual era tabú, estaba prohibido pero a la vez era el Gran Tema, era de casi lo único que se hablaba entre hombres, el fútbol era el otro tema, pues de política y sociedad no se podía decir nada, ya lo decía todo el Caudillo.
El sexo era lo que se hacía con las mujeres una vez te habías casado, nunca antes ni después. Pero cuidado las mujeres no hacían sexo, ellas eran penetradas pero no hacían nada más. Esto si eras una mujer “decente”, pues las prostitutas, amantes, rojas y otras mujeres de mal vivir si hacían otras cosas, cosas que escandalizaban los oídos de las decentes.
Y las del “mal vivir” solo eran penetradas por más orificios, usadas como recipientes de los fluidos de ellos, siempre machos dispuestos a eyacular cuantas más veces mejor. En realidad la más lanzada era aquella que soportaba más, la que más tragaba, como era la frase de ellos, “esa tía traga de todo”. Y el más lanzado era el que más hacía tragar sin importar los medios y los daños que se repartiesen para conseguir vacilar frente a los amigotes o a ellos mismos.
Evidentemente a esta descripción escapaban muchas, eso espero, y me gusta imaginar que algunas disfrutarían de gratas experiencias de intercambio de gustos y placeres.
Llegó la democracia y con ella el destape, ellas con ganas de cambios acompañaron a sus compañeros al cine y vieron lo que otras mujeres más modernas y europeas hacían (el cine norteamericano de entonces no mostraba nada), leyeron los nuevos trabajos que la sexología de entonces aportaban al conocimiento y decidieron que era su momento.
Y así pasaron a la acción, pero en vez de aportar sus deseos (no los conocian, siglos ocultando la sexualidad femenina habían dado sus frutos, la sexualidad femenina había desaparecido), pasaron a copiar lo que ese cine y esas investigaciones aportaban, intentaron sentir placer en esas posturas (algunas lo conseguían, el cuerpo y la mente dan para mucho), en vez de soportar lo que ellos querían hacerles, pasaron a pedir y exigir lo mismo. La que no disfrutaba, no era que no lo supiese hacer, era que padecía una disfunción, así la anorgasmia, el deseo sexual inhibido, los vaginismos, las dispareunias, etc. entraron a formar parte de las autocalificaciones.
No, no es que mi pareja no me sepa excitar es que yo soy anorgásmica vaginal y tal.
No es que no tenga ganas de follar es que he perdido el deseo por un trauma, que las más de las veces era haber visto un pene fuera de contexto para poder justificarlo.
No, no es esto. La sexualidad femenina está por redescubrir.
La mujer no es un hombre, no es igual que el, es diferente, tiene sus medios, sus dónde, comos y porqués, muy distintos de los del hombre. Y así si un hombre puede levantarse una mañana diciendo esta noche follo con quién sea, con lo que me encuentre a tiro, es muy raro que esto ocurra entre ellas (puede ocurrir, en unas siempre y en otras en ocasiones, en muchas nunca). Rosmary Besson nos demostró algunas diferencias.
La Motivación como gran provocador de situaciones sexuales para ellas, el macho no necesita motivos, solo sentir su pene pidiendo guerra. Ellas en muchísimas ocasiones sin ese motivo no se excitan, no se divierten y por tanto no disfrutan ni desean, los hombres olvidaron el motivo, ¿por qué hacerlo ahora? ¿por qué esta noche? Por qué si no me miras, no me hablas, no me escuchas.
¿Porque tengo que ser moderna?
¿Porque cómo el no puedo decir que no?
¿Porque si no es conmigo lo harás con otra y no te quiero perder?
¿Porque lo dicen los periódicos, la tele o los chats?
¡pues vaya unos motivos!