martes 24 de abril de 2007

LA EYACULACIÓN PRECOZ

Pedro Villegas Suárez

Médico, Sexólogo y Experto en Medicina Antienvejecimiento.

La eyaculación precoz más frecuente no es una enfermedad, sino una falta del aprendizaje de las sensaciones placenteras en la respuesta sexual del hombre, que lleva a no reconocer el grado de excitación (...yo solo noto que estoy muy excitado y en poco tiempo me voy...) ni el momento previo a la eyaculación inminente. Esta falta de reconocimiento, junto a dificultades para manejar las propias emociones y ansiedades, imposibilita el relajarse.
A veces la eyaculación precoz sí es un trastorno, pues puede aparecer tras un buen control de la excitación y deberse a factores pocas veces orgánicos (diabetes, prolactinomas, etc.) y otros psicológicos (ansiedades, fobias, etc.), incluso psicosociales (estrés, problemas de pareja, etc.)
En la eyaculación precoz por aprendizaje también puede influir lo que se llama el “umbral eyaculatorio”; algo parecido al umbral del dolor. Habrás observado que el dolor que sientes depende en gran medida de lo atento que estés a él, si estas despistado te puedes encontrar al cabo de cierto tiempo una pequeña herida que no recuerdas cuando te la hiciste, en cambio si vas a ponerte una inyección, estás tan atento que antes de que te la pongan ya te duele. Todos tenemos un umbral eyaculatorio distinto y variable, unos se excitan antes que otros aunque ambos tengan la erección al mismo tiempo, y todos dependiendo del día estamos más dispuesto a excitarnos o no.
Masters y Johnson, sobre la base de sus estudios, establecieron que la eyaculación precoz se debe a una falta del aprendizaje de la percepción y la integración de la información sensorial placentera sentida durante el acto sexual, que lleva a no saber reconocer el momento en que se puede prolongar el acto sexual. Es decir a percibir ese umbral de eyaculación antes de que ocurra.

En el inicio de la vida sexual activa, las primeras veces que un chico presenta eyaculación se debe a eyaculaciones nocturnas o a la masturbación, por lo tanto cuando tiene sus primeras relaciones sexuales, él no tiene conocimiento para generar otra respuesta que no sea eyacular desde el momento en que se produzca la primera excitación. (...la veo y me pongo a cien...). Este proceso normal de aprendizaje de las sensaciones durante la excitación no se presenta en todos en la misma forma y tiempo, en algunos no se presenta jamás, y a la larga los podríamos llamar eyaculadores precoces, y otros aprenden de forma intuitiva.
También depende bastante de la idea que se tenga respecto del papel que un hombre “ha de tener” en la relación sexual, así como del propio autoconocimiento, es decir hay quien no se oye jamás así mismo (-pues yo lo primero que siento es que me voy a correr....) y hay quien percibe que ha perdido el ritmo respiratorio. De igual importancia la autoestima, es decir lo que confíes en ti mismo.
Además, por lo general, las primeras relaciones sexuales se producen en ambientes de tensión, ¿sabré hacerlo?, ¿le gustaré?, ¿se dará cuenta de que es mi primera vez?, temores a ser descubierto, con sentimientos de culpa, y esto asociado a la ansiedad de sentirse “ir tan pronto”, es lo que lleva a caer en un círculo vicioso (temor a que ocurra....comprobación de que el temor es cierto...más temor para la próxima vez...).
Es muy habitual que los chicos con muchas relaciones esporádicas, terminen con una eyaculación precoz pues casi siempre es como una “primera vez”, nervios y en muchas ocasiones copas añadidas para ligar. Si para colmo el chico piensa de la chica que ella parece tener mucha experiencia y él se considera con menos, esto también le resultara generador de ansiedad.

Así veis que realmente la falta de conocimiento respecto a como manejar la propia excitación no la podemos considerar una enfermedad ni algo de lo que preocuparse cuando uno aún tiene poca experiencia, esto lo comentamos porque hay muchos jóvenes que se autoetiquetan como eyaculadores precoces desde sus primeras relaciones y no hay nada peor que autodefinirse de una forma errónea tan pronto.

Actualmente la medicina está buscando fármacos que permitan un “control” de este proceso, sin embargo se está lejos aún de resultados positivos. La mayoría de los que ofrecen un tratamiento químico te van a recomendar psicofármacos que, entre sus efectos secundarios, retardan la eyaculación pero que no dan resultados por si mismos, pues lo que retardan es toda la respuesta sexual. Así muchos se quejan de haber perdido el deseo además de costarles muchísimo trabajo eyacular y, al hacerlo, lo perciben sin sensación orgásmica agradable. Por ello, solo recomendamos el uso de estos tratamientos junto a terapias de modificación de conducta, para aprender a manejar la excitación de forma voluntaria y no terminar dependiendo de otro fármaco para vivir nuestra sexualidad.

A continuación os exponemos algunos ejercicios que pueden ayudar a mejorar tu estado, sobre todo si aún tienes poca experiencia en pareja. Estos no son “productos milagros”, requieren de cierta paciencia y de una continuidad en su práctica. Estos ejercicios son muy parecidos a los que usamos los/as sexólogos/as en las consultas, la diferencia estriba en que en una terapia, trabajamos con los errores que se puedan cometer durante la realización de estos y con la especial personalidad de la persona que tenemos por delante, es decir los ejercicios pueden ser los mismos para todos pero el “enfoque” y complejidad de cada tratamiento siempre va a ser distinto. Por esto si ves que con esta ayuda no se resuelve tu situación, acude a especialistas.

En el entrenamiento individual se suele recomendar dos ejercicios fundamentalmente, el entrenamiento masturbatorio en combinación con la técnica de parada-arranque y el entrenamiento en relajación muscular de la base pelviana.
En la tarea de masturbación se recomienda que practiques el ejercicio utilizando algo de literatura erótica (libros, no revistas o películas) con el fin de que tu fantasía habitual no ejerza su acción, ya que éstas suelen ir impregnadas del propio problema de eyaculación precoz y, además, al haber aprendido con ellas, suelen acelerar mucho la propia excitación. Así con el libro, recomendamos que comiences a acariciarte por todo el cuerpo procurando acercarte al pene con calma y no directamente, al llegar a éste es bueno que estés muy atento a qué sientes en todo el cuerpo, que busques qué señal te avisa de que estás próximo a la sensación pre-eyaculatoria, para, en el momento en que sientas lo más mínimo o tan sólo lo sospeches, detengas las caricias sobre el pene y te relajes, permitiendo de esta forma que la excitación disminuya lo más rápidamente posible. En condiciones normales deberías incluso perder la erección.
Cuando percibas que la excitación ha desaparecido, casi por completo, debes comenzar de nuevo todo el proceso; así hasta cuatro veces, en cada sesión de masturbación (en la última eyaculas). Para que verdaderamente se pueda dar un aprendizaje, este ejercicio de masturbación dirigida debes hacerlo al menos un par de veces en semana.
Tras unas semanas de repetir este ejercicio, se continúa con él pero en vez de pararte al sentir la sensación preeyaculatoria deberás, simplemente, enlentecer el ritmo y la presión sobre el pene, con la intención de disminuir así tu excitación, después podrás aumentarlo cuando desees aumentar la excitación.

El entrenamiento de los músculos de la base pelviana consiste en una modificación del ejercicio de Kegel o del músculo pubococcígeo recomendado a mujeres con dificultades orgásmicas o disparéunicas.
Se basa en que parte del proceso de excitación consiste en el aumento del tono muscular de todo el cuerpo y más concretamente de los músculos perigenitales y periprostáticos, este aumento del tono, a su vez, hace que aumente la excitación y se llegue a la eyaculación en poco tiempo. Así, si entrenamos al individuo en el control para relajar conscientemente esta zona podremos conseguir una disminución del tono y por tanto de la excitación, lo que a su vez deberá retardar la eyaculación.
Para ello debes contraer voluntariamente los músculos perigenitales, imagina que estás orinando e intenta cortar la micción, si lo haces correctamente deberás percibir como se contrae también el ano. Cuando ya llevas unos segundos manteniendo la contracción suelta la musculatura. Normalmente la primera vez que se hace esto se tiende a soltar de golpe, sin demasiado control, poco a poco se tenderá a establecer un aprendizaje donde esa relajación se realizará de forma paulatina y voluntaria. A esa relajación es a la que realmente debes echarle cuenta, es lo que buscas aprender.
Este ejercicio se repite en series de 10 a 40 contracciones y relajaciones, en dos o tres ocasiones al día. Así durante periodos largo de entrenamiento (2- 3 meses) y recuerdos (hacer el ejercicio de vez en cuando). Recuerda que no se nota que lo estás haciendo, con lo que lo puedes ejercitarlo en cualquier sitio cómodo.
También al realizar el entrenamiento, es importante ejercitar la relajación lenta unas veces y más rápida otras.
La intención de este ejercicio es que aprendas a relajar la musculatura con plena conciencia de lo que estás haciendo y lo puedas hacer igual cuando estés en una relación sexual.
Esta técnica unida a la anterior suele conseguir buenos resultados, si bien nunca podremos asegurarlos, ya que el control aprendido a solas no va a poder ejercitarse con iguales condiciones cuando estés en compañía. Para que de un mejor resultado se debe practicar bastante tiempo, unos meses mejor que unas semanas.
Tras un buen entrenamiento con estos ejercicios a solas debes, cuando estés con tu pareja (chico o chica) relajarte desde el primer beso, el control se debe ejercer desde el inicio, si esperas mucho para empezar a relajarte puede ser un poco más difícil después.